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Líder
del gremio de los porteros, para los que acaba de
obtener polémicos beneficios, a través del sindicato
maneja una radio, una revista, un centro cultural y,
sobre todo, un poderoso aparato político que puso al
servicio del kirchnerismo
Víctor Santa María, un custodio del poder K en la
Ciudad
Poder político territorial, capacidad de lobby
mediático, manejo de un potente aparato sindical y
cercanía privilegiada con el Gobierno nacional.
Estos son los cuatro atributos que convirtieron al
sindicalista Víctor Santa María, jefe de los
porteros, en lo que es hoy: un soporte fundamental
de la política K en la Capital. Con sus recursos
generosos, emanados del crecimiento exponencial de
su sindicato durante el kirchnerismo, en los últimos
años volcó su aparato gremial al apoyo de los
candidatos fogoneados por la Casa Rosada, un rol que
lo fue ubicando, casi naturalmente, como una figura
clave al lado de Alberto Fernández mientras el
funcionario porteño fue el delegado de los Kirchner
en el manejo de la Capital.
Fernández mantuvo ese lugar destacado hasta su
traumática salida del gobierno de Cristina.
Previsiblemente, el líder del Sindicato Unico de
Trabajadores de Edificios (Suterh), un gremio con
más de 100 mil afiliados en todo el país, también
dio por finalizada su unión por conveniencia con el
ex jefe de gabinete: el jefe de los porteros comenzó
a cuestionar públicamente el liderazgo de Fernández
en el PJ de la Capital -Santa María es secretario
general y su virtual segundo-, un distrito hostil al
kirchnerismo. Y a la vez que lo cuestionaba por
dividir al peronismo porteño, se iba acercando a
Jorge Telerman, a quien ahora imagina como posible
candidato a legislador en un año electoral clave. De
esta posibilidad habló con Néstor Kirchner cerca del
fin de año, cuando visitó Olivos.
Acaso esta llegada directa a los resortes del poder
político pueda explicar hechos como que Santa María
haya logrado ahora, de un modo casi unilateral, un
plus salarial de 380 pesos para sus representados,
los encargados de edificios, a modo de premio por
"dedicación y permanencia". El aumento, que
impactará de lleno en la suba de las expensas -se
calculan incrementos de un 20 por ciento-, no sería
cuestionable en sí mismo, si no fuera porque quien
deberá pagarlo son propietarios e inquilinos que
todavía no se han recuperado del tarifazo eléctrico
y que, para peor, nunca fueron consultados en las
negociaciones.
"Se trata de una extralimitación absurda e
inoportuna, que habla de impunidad", disparó la
última semana el titular de la Federación Argentina
de Consorcios, Marcos Bergenfeld, quien se quejó de
que el gremio de los porteros es el único que
negocia sin la parte patronal.
Bergenfeld tiene razón, y Santa María no lo niega,
aunque lo explica a su modo: "Hay una diferencia
legal entre la figura del consorcio y la de los
propietarios. El consorcio está habilitado a
discutir a través de los administradores, y hemos
acordado este aumento con dos cámaras que los
representan. Yo no tengo la culpa de que los
propietarios no se organicen por ellos mismos",
apuntó el jefe del Suterh.
Lo que Santa María no dice es que el plus fue
acordado, por un lado, entre su gremio y el
Ministerio de Trabajo, conducido por Carlos Tomada,
un viejo compañero de militancia con quien compartió
la conducción del PJ porteño. Y por otro, con las
cámaras empresarias formadas por los
administradores, que a su vez también son empleados.
Como admitió un abogado gremial, que en algún
momento estuvo ligado al Suterh, "aquí aparece
invertida la regla básica del derecho laboral porque
el empleador aparece más débil que el empleado,
cuando siempre se lo considera al revés"
El peso del gremio
"Víctor es algo así como un "gordo", pero cool ; con
un perfil cultural que obviamente un [Hugo] Moyano
no tiene, aunque en la práctica no son tan distintos
uno de otro". Así lo describe un peronista que hoy
está con Mauricio Macri pero que empezó militando
con él, en los 80, en la época de Carlos Grosso, un
pasado que Santa María prefiere no rememorar.
Por "gordo", claro está, no se alude a su peso
físico sino a su peso político, y a los 25 años que
hace que, junto con su padre, José Francisco "Pepe"
Santa María, padre e hijo están al frente del
gremio. Hubo entre ellos un enroque: hoy su padre
está a cargo de la obra social y él heredó el mando
de sindicato. Se trata, en definitiva, de un trono
transmitido de padre a hijo.
Para entender a Santa María y su lugar en la
política K, es necesario comprender el poderío del
emporio Suterh, que hoy maneja una radio AM (la 750,
ubicada entre Radio Mitre y Radio Diez,
recientemente adjudicada por la Presidenta al
consorcio impulsado por el gremialista), el centro
Cultural Caras y Caretas, sobre la calle Venezuela,
donde también está ubicado un polideportivo y la
Escuela de Artes y Oficios; la Fundación Octubre, en
Callao y Perón, donde funcionará la nueva radio; una
quinta en Moreno, de 56 hectáreas; hoteles en el
Partido de la Costa y una maternidad. El sindicato
también controla la ART Interacción, así como antes
manejaba la AFJP Previsol.
Pero hay otro proyecto más ambicioso aún: Suterh
acaba de adquirir un predio, en la calle Sarmiento,
donde proyectan construir una universidad, para la
que ya tienen la habilitación de la Comisión
Nacional de Evaluación y Acreditación Universitaria
(Coneau), un trámite nada fácil de conseguir. Entre
los proyectos culturales, financian películas - Gaby,
la Montonera , sobre la vida de la dirigente Norma
Arrostito-, documentales y editan la revista mensual
Caras y Caretas , de la que el jefe de los
encargados es editor general.
Desde ya que, también, financiaron muchas campañas
políticas mientras fueron haciendo del sindicato un
aceitado aparato político. Promovieron a varios
candidatos: Jorge Argüello fue el primero; le siguió
Gustavo Beliz, a quien el Suterh le financiaba, por
ejemplo, la edición de sus libros, y en la última
época Alberto Fernández y sus candidatos porteños.
Incluido Aníbal Ibarra, a quien hoy Santa María
considera un "traidor" que, tras el apoyo recibido,
se cortó solo, encabezó su propia lista en 2007 y,
encima, sacó más legisladores que el Frente para la
Victoria.
"Para hacer afiches siempre contamos con Víctor,
para campañas a favor y en contra. Ya sea para
promover a los nuestros o para ensuciar a los
enemigos...", admite, con naturalidad, un operador
kirchnerista de la ciudad.
Santa María nació en diciembre de 1965, en una
portería de la calle Basavilbaso, donde trabajaba su
padre y su madre limpiaba en los departamentos, pero
detesta que lo llamen "portero". Prefiere, en
cambio, el más delicado "encargado" para nombrar el
oficio familiar.
Pero, ¿trabajó alguna vez de encargado? Es la duda
que tienen muchos, incluso dentro del kirchnerismo,
que descreen de su pasado trabajador. El intenta
disipar esas sospechas aportando nombres y fechas:
"Trabajé en tres edificios, en Miró al 100, en
Mataderos Sur y en un tercer edificio en Palermo, en
el pasaje Russell, este último a mediados de los
noventa".
A los 43 años, Santa María tiene una historia de
fuertes claroscuros. Es un sindicalista de
tradicional campera de cuero, como es moda entre los
gremialistas del PJ, pero eso no le impide disfrutar
del festival de cine de Cannes, al que suele ir. Le
gusta rodearse de prestigiosos referentes de la
cultura, a quienes convoca para sus proyectos
culturales, como el historiador Felipe Pigna
-director de la revista mensual Caras y Caretas - o
el periodista Eduardo Aliverti, en tratativas para
dirigir la AM 750. Y tiene, por otro lado, manejos
arbitrarios en un gremio que los Santa María manejan
con escasa democracia interna desde hace un cuarto
de siglo.
Además, arrastra dos denuncias judiciales, que lo
acosan como un karma. Este historial es el que llevó
a Vilma Ibarra, hermana del ex jefe porteño y pareja
de Alberto Fernández, a cuestionar al gremialista
por tener "más denuncias que votos".
Por una de ellas estuvo procesado, y raíz de ese
escándalo, en 2002, debió dejar su banca en la
Legislatura porteña, a la que había entrado por el
partido de Gustavo Beliz, en alianza con Domingo
Cavallo.
Su segunda complicación con la Justicia fue por una
supuesta estafa a trabajadores de su gremio, en la
administración de un plan de viviendas, que
perjudicó a unas 1500 familias. El caso adquirió
mucha resonancia mediática porque, en su momento,
fue difundido por un programa de investigación
periodística - Zona de Investigación , que en 2001
se emitía por el canal Azul- y generó un revuelo
mayúsculo en el legislativo porteño.
Sin embargo, la causa más complicada -la que lo tuvo
procesado y de la que recién pudo zafar hace un par
de años, cuando finalmente quedó absuelto- fue la
vinculada con la quiebra del ex Banco Patricios. El
caso fue investigado, en 2002, por el juez Mariano
Bergés, a raíz de inversiones realizadas por el
sindicato en la entidad financiera -cerrada en 1998-
cuando ya estaba en situación crítica. El jefe de
los porteros se vio involucrado por su doble papel
de miembro del secretariado del Suterh, que aprobó
las maniobras, y de representante del sindicato en
el directorio del Patricios.
En los actos del Suterh le gusta repetir que hay que
"derrotar la derecha", en el mismo tono en que lo
hace Néstor Kirchner. Olvida, en esos momentos, que
no hace tanto, a principios de 2003, compartió la
lista del PJ con Cristian Ritondo, hoy diputado de
Mauricio Macri y su operador en Capital, y con Kelly
Olmos, referente del menemismo.
La historia política de Santa María parece una de
lealtades frágiles. Pero al canibalismo de la
política porteña agregó últimamente la cultura
vegetariana. "Poca gente sabe, pero me hice
vegetariano en San Marcos, un pueblito de Córdoba.
Me hace tan bien..."
Fuente: Laura Di Marco. Diario © LA NACION
Todo el año es carnaval
Enero de 2009 va a quedar en la memoria de todos los
propietarios como la continuación , cada vez más
profunda, que para nosotros los que vivimos bajo el
régimen de la propiedad horizontal, No existe ningún
tipo de derecho, ni democracia, ni siquiera existe
una definición para un conjunto de personas que
viven bajo la ley 13.512 que les aplican el
calificativo de “ parte empleadora” y se encuentran
impedidos para sentarse en la misma mesa con los
representantes de sus empleados para discutir y tan
siquiera expresarse acerca de la posibilidad de
incrementarles el sueldo .-
Luego de la lectura del artículo escrito por la Sra.
Laura Di Marco para la Nación ( 1/2/09 Enfoques, el
perfil, Victor Santa maría , un custodio del Poder K
en la Ciudad), en el cual se hace un exhaustivo
informe sobre el Sr. Victor Santa María (debería
leerse para que no nos encuentre desprevenidos) ,
líder del Suterh, y de la forma que éste maneja el
sindicato de los encargados, donde luego de
puntualizar que además de este cargo ostenta ; “
poder político territorial, capacidad de lobby
mediático, manejo de un potente aparato sindical y
cercanía privilegiada con el Gobierno nacional
(extractado del artículo referido), ésta se pregunta
si todo este bagaje que lleva sobre sus espaldas no
puede explicar que de un modo casi unilateral, haya
conseguido para sus representados un plus salarial
de $ 380.- en concepto de “dedicación y
permanencia”.-
Esta pregunta ha sido respondida a lo largo de los
años por todas las asociaciones, fundaciones, ligas
y federaciones de consorcistas y copropietarios. El
SUTERH se sienta a discutir , como lo dice la Sra Di
Marco, en forma unilateral, es decir, del otro lado
nadie le responde, o lo que es peor los que se
sientan han usurpado por años el lugar que nos
corresponde a nosotros, los propietarios, no
teniendo la legítima representación.-
Ríos de tinta se han escrito para determinar cuáles
son los derechos y obligaciones de los
administradores frente a los consorcios. La de
representar a sus administrados en paritarias no se
encuentra normado ni en la ley ni en su decreto
reglamentario y hasta podría arriesgarme a decir que
tampoco lo he visto incorporado a los reglamentos
que he leído, y que han sido muchos.-
Las paritarias: son comisiones especiales,
integradas en números iguales por representantes de
trabajadores y de empresarios, que tienen la
facultad de analizar puntos específicos de las
relaciones laborales (salarios, condiciones de
trabajo, horarios, etcétera), intervenir en
conflictos y modificar los convenios colectivos de
trabajo. La definición es clara, de un lado se
encuentran los trabajadores (encargados) y del otro
lado debería sentarse los empresarios o empleadores
(los consorcios), .-
A las voces que se alzan contra este atropello,
cometido año tras año desde la salida de la
conversión , el Sr. Santa María desconoce
profundamente los fundamentos legales por los cuales
los administradores no se encuentran habilitados
para sentarse en la mesa de negociaciones, pero
aprovecha este desconocimiento para utilizar su
influencia para lograr mejores condiciones para sus
representados. Las Cámaras signatarias de este y de
los otros aumentos otorgados , NO representan a los
consorcios sino a los administradores.-
También el Sr. Santa María se permite con total
descaro decir “Yo no tengo la culpa de que los
propietarios no se organicen por ellos mismos” (el
remarcado me pertenece y fue extractado del artículo
del 1/2/09). Esto no es cierto, existen varias
asociaciones de propietarios ansiosos y desesperados
que quieren participar pero no se les permite.
La Unión de Consorcistas de la república Argentina (Ucra)
se encuentra registrada en el Registro de las
Asociaciones Gremiales de empleadores bajo el Nro.
664 desde el 20/12/04, encontrándose perfectamente
habilitada para participar en paritarias.
Preguntémonos porqué se ha visto impedida de
participar? A la luz de los acontecimientos, ¿Cuál
es la parte más débil, la más desprotegida y no
representada?¿Vamos a tener que asistir sin derecho
a ninguna protesta del avasallamiento de nuestros
derechos en manos de un protegido del gobierno de
turno?
¿Acaso algún día asistiremos al otorgamiento de
mayores prebendas para los encargados de edificios,
teniendo que sacrificar nuestras unidades
funcionales porque nadie está habilitado para
defendernos? Si hay algo que nos iguala en las
grandes urbes, es que casi el 90% de la población de
éstas viven bajo el régimen de propiedad horizontal,
por ende, un crisol de diferentes estratos sociales
y económicos los habitan, es falaz creer que por
vivir en una unidad funcional en un consorcio ,
somos poderosos o ricos terratenientes, y sentirse
con el derecho de meternos la mano en el bolsillo
sin la representación adecuada, insisto, los
propietarios ,siendo los empleadores, somos la parte
más vulnerable y vulnerada de la relación.-
¿Me pregunto, para poder consagrar nuestros derechos
deberemos convertirnos en piqueteros para estar a
tono con el carnaval que parece haberse instalado
entre nosotros?
Dra. Diana C. Sevitz, abogada especialista en
propiedad Horizontal, mediadora, árbitro Nro.66 en
los Tribunales de Consumo, docente en la C.I.A
dsevitz@velocom.com.ar
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